El chorco de los lobos en Posada de Valdeón. Turismo rural en León

El chorco de los lobos es una trampa para lobos usada por los habitantes del Valle de Valdeón (Picos de Europa) para proteger al ganado que les sustentaba durante los largos inviernos. Se trata de una serie de empalizadas, situadas muy cerca de Posada de Valdeón, donde antaño los habitantes de la zona organizaban batidas para asustar a los lobos hasta que estos quedaban atrapados en su interior.

El uso del chorco de los lobos o “chorco lobos” data del siglo XVII, época en la que se crearon “ordenanzas de montería” para coordinar todos los pueblos de la zona de Valdeón, entre los que se encuentran Los llanos, Cordiñales, Prada, Posada y Soto. En tales leyes se detallaba que rol desempeñaba cada vecino durante las batidas para conducir a los lobos a la trampa, asó como las labores de mantenimiento que cada uno debía desempeñar para asegurar el buen funcionamiento de la trampa.

El lobo tan abundante antiguamente veía en el ganado una buena oportunidad de alimentarse, problema que los ganaderos no podían evitar sin una buena organización. Por ello, los vecinos de los diferentes pueblos se organizaban con una precisión sorprendente, para hacer funcionar el chorco.

La gran población de lobos en los Picos de Europa y otras zonas aisladas de montaña es un problema que ha llegado hasta nuestros días y de hecho aún se puede ver la lucha entre ganaderos y asociaciones ecologistas por el uso de cebos envenenados y otros medios igualmente crueles, contra esta especie autóctona de la zona.

¿Cómo funcionaba el chorco de los lobos?

Los habitantes de los pueblos colindantes con Posada de Valdeón se organizaban en grupos, que en ocasiones llegaban a superar las 100 personas, para acosar y conducir a los lobos hacia la empalizada. Tal grupo estaba orquestado por el montero mayor, que solía ser el alcalde de Posada.

Cuando se lograban reunir suficientes lobos, el grupo era acosado por los ganaderos hasta que entraba en el recinto de la empalizada, donde se encontraban los choceros, esa especie de cabañas que se pueden ver en la imágen. Dentro de cada una de ellas, los ganaderos se escondían hasta que pasaba la manada de lobos y de esta forma los sorprendían por la retaguardia, gritando para que se adentraran aún más en la mortal trampa.

El recinto terminaba en un foso o “chorco” donde los animales caían sin posibilidad de retorno y eran abatidos por el resto de lugareños.

Dada la claridad con la que se redactaban las ordenanzas que regulaban esta trampa, cualquiera se puede hacer una idea de la importancia que tenía el ganado para la subsistencia de los habitantes de estas zonas de montaña.

Las piezas obtenidas en cada cacería y sus pieles eran subastadas públicamente al mejor postor, siendo remunerados los cazadores en igualdad de condiciones con el mismo precio por el que se vendían.

 

El chorco de los lobos
El chorco de los lobos by Miguel Ángel García (Flickr)

Posada de Valdeón, el punto de reunión

Cuando la campana de la iglesia tocaba 2 veces los monteros debían reunirse en la zona señalada, que solía ser la Posada de Valdeón o la propia Iglesia de Santa Eulalia, antes del transcurso de media hora. La reunión podía ser celebrada a cualquier hora y cualquier día del año excepto cuando se celebraba la santa misa.

Posada de Valdeón es un pequeño pueblo situado en el corazón del Valle de Valdeón, el más importante de las aldeas circundantes (Soto, Caldevilla, Los Llanos, Cordiñales, Prada y Santa Marina) por cuanto que en este se encuentra la Junta Vecinal de Valdeón y el Ayuntamiento que representa a todos estos pueblos. De aquí la importancia de Posada como punto de reunión antes de realizar las batidas contra los lobos.

En posada también se encuentra la Iglesia de Santa Eulalia (otro importante punto de reunión para los monteros), un edificio que destaca por sus pinturas al fresco del siglo XVI, en las que el tema principal es la flagelación de Cristo. También encontraremos en ella una pila bautismal de corte románico que data del siglo XII, fabricada de una sola pieza en forma de copa, en la que destaca su inscripción en latín.

El pueblo además es un claro ejemplo de la arquitectura tradicional de la época, ya que cuenta con un buen número de hórreos, construcciones destinadas a guardar los alimentos para mantenerlos alejados de la humedad y los animales. También se puede ver en la zona un tipo de vivienda muy antigua conocida como casa de humo.

Rutas para llegar al chorco

Para llegar hasta el chorco tenemos varias opciones, donde extensos paisajes de la alta montaña nos acompañaran, al tiempo que atravesamos desfiladeros y riachuelos donde posiblemente nos cruzaremos con diversos animales autóctonos de estas tierras.

Una de ellas es emprender la ruta del cares desde Posada de Valdeón en dirección a Caín, por un camino zigzagueante de una belleza natural sobrecogedora. El tramo de unos 18 km es accesible tanto andando como en coche y no tiene grandes desniveles por lo que es apto para todos los públicos.

En la ruta hacia Caín y dejando atrás Cordiñanes (donde podemos visitar el mirador del Tombo y el rebeco) podremos advertir el chorco de los lobos a la izquierda del hermoso camino.

Aunque si se desea admirar el Valle de Valdeón en todo su esplendor lo mejor es subir hasta el refugio de Collado Jermoso y obtener una panorámica de toda la zona, si bien esta es una ruta no apta para personas que no estén en forma, pues son unas cuantas horas a pie. Afortunadamente la webcam de Collado Jermoso  ofrece imágenes en tiempo real de estas impresionantes vistas.

Otra opción es comenzar el viaje desde el pueblo de Prioros, por un camino cercano que sigue el curso del río por una ruta circular de unos 13 km. El camino está bien señalizado y tampoco representa mucha dificultad, sobre todo si tenemos en cuenta la belleza del entorno, una gran ayuda para mitigar los efectos del cansancio.

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